Misal diario. Misal carmelitano.
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Martes 30 de junio
XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
LOS PRIMEROS SANTOS MÁRTIRES DE LA IGLESIA ROMANA
Memoria libre: Blanco
Al día siguiente de la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, se conmemora a los cristianos de Roma que el emperador Nerón mandó matar de una manera atroz, acusados de haber incendiado la ciudad en julio de 64. El historiador romano Tácito dice que "era una inmensa multitud". La tradición afirma que Pedro fue una de estas innumerables víctimas.
En vez de la Misa de los primeros santos mártires de la Iglesia Romana, que va a continuación, se puede celebrar Misa de feria (la del domingo anterior o de cualquier domingo del Tiempo Ordinario) o alguna Misa votiva.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Estos santos derramaron su sangre gloriosa por el Señor, amaron a Cristo en su vida, lo imitaron en su muerte, y por eso merecieron la corona del triunfo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que consagraste con la sangre de los mártires los fecundos comienzos de la Iglesia de Roma, concédenos que su valor en tan arduo combate nos fortalezca, y su gloriosa victoria nos llene siempre de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
El Señor ha hablado, ¿quién no profetizará?
Del libro del profeta Amós: 3, 1-8; 4,11-12
Escuchen estas palabras que el Señor les dirige a ustedes, hijos de Israel, y a todo el pueblo que hizo salir de Egipto: "Sólo a ustedes los elegí entre todos los pueblos de la tierra, por eso los castigaré
con mayor rigor por todos sus crímenes. ¿Acaso podrán caminar dos juntos, si no están de acuerdo? ¿Acaso no ruge el león en la selva, cuando tiene ya su presa? ¿Lanza su rugido el cachorro de león desde su cueva, si no ha cazado nada? ¿Cae el pájaro al suelo, sin que se le haya tendido una trampa? ¿Se levanta del suelo la trampa, sin que haya atrapado algo? ¿Se toca la trompeta en la ciudad, sin que se alarme la gente? ¿Hay alguna desgracia en la ciudad, sin que el Señor la mande? Ciertamente el Señor no hace nada sin revelar antes su designio a sus profetas. Pues bien, ya ha rugido el león, ¿quién no tendrá miedo? El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará? Los he destruido a ustedes como a Sodoma y a Gomorra; han quedado como un tizón sacado del incendio y no se han vuelto a mí, dice el Señor. Por eso te voy a tratar así, Israel, y porque así te voy a tratar, prepárate, Israel, a comparecer ante tu Dios".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 5
R. Enséñame, Señor, tu santidad.
Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera la maldad agradarle, ni el malvado es tu huésped ni ante ti puede estar el arrogante.
R. Enséñame, Señor, tu santidad.
Al malhechor detestas, y destruyes, Señor, al embustero; aborreces al hombre sanguinario y a quien es traicionero.
R. Enséñame, Señor, tu santidad.
Pero yo, por tu gran misericordia, entraré en tu casa y me postraré en tu templo santo con reverencia de alma.
R. Enséñame, Señor, tu santidad.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Sal 129, 5
R. Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra. R.
EVANGELIO
Dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
Del santo Evangelio según san Mateo: 8, 23-27
En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos, que perecemos!".
Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?". Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: "¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de estos santos mártires y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO II DE LOS SANTOS MÁRTIRES
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque al alabar nosotros a los santos mártires, tú eres glorificado, ya que todo lo que concierne a su pasión es obra admirable de tu poder. En efecto, tú misericordiosamente les proporcionas el ardor de la fe, tú les otorgas la firmeza de la perseverancia y les concedes la victoria en la batalla, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, tus creaturas del cielo y de la tierra te adoran cantando un cántico nuevo, y nosotros, con todos los coros de los ángeles, proclamamos tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
La abundante recompensa de los santos consiste en la presencia de Dios: murieron por Cristo y viven para siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que en tus santos mártires manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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