Misal diario. Misal carmelitano.
Misal diario. Misal carmelitano.
Martes 28 de julio
XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Feria: Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por los familiares y amigos, tal como apaгесел en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1152 [1144]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior a las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Sal 121, 6. 8
Digan de todo corazón: Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman. Por mis hermanos y compañeros voy a decir: la paz contigo.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que, por gracia del Espíritu Santo, infundiste en los corazones de tus fieles los dones de tu amor, concede a tus siervos, por quienes imploramos tu cle-mencia, la salud de cuerpo y alma, para que te amen con todas sus fuerzas y cum-plan con amor lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Acuérdate, Señor, de tu allanza con nosotros y no la quebrantes.
Del libro del profeta Jeremías: 14, 17-22
Que mis ojos lloren sin cesar de día y de noche, porque la capital de mi pue-blo está afligida por un gran desastre, por una herida gravísima. Si salgo al campo, encuentro gente muerta por la espada; si entro en la ciudad, hallo gente que se muere de hambre. Hasta los profetas y los sacerdotes andan errantes por el país y no saben qué hacer.
¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá? ¿O te has cansado ya de Sión? ¿Por qué nos has herido tan gravemente, que ya no tenemos remedio? Esperábamos tranquili-dad y sólo hay perturbación; esperábamos la curación y sólo encontramos miedo. Reconocemos, Señor, nuestras maldades y las culpas de nuestros padres; hemos pecado contra ti. Por ser tú quien eres, no nos rechaces; no deshonres el trono de tu gloria. Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes. ¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer llover? ¿Acaso los cielos, por sí solos, pue-den darnos la lluvia? Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todas estas cosas, por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Del salmo 78
No recuerdes, Señor, contra nosotros, las culpas de nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R. Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro. Por el honor de tu nombre, sálvanos y perdona nuestros pecados. R.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo poderoso salva a los con-denados a muerte. Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre y de generación en generación te alabaremos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuen-tra vivirá para siempre. R.
EVANGELIO
Así como recogen la cizaña y la queman, así será el fin del mundo.
Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo".
Jesús les contestó: "El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los jus-tos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga". Palabra del Señor. R. Gloria a ti. Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Apiádate, Señor, de tus siervos, por quienes ofrecemos este sacrificio de alabanza a tu majestad, para que, por efecto de estos santos misterios, obtengan la gracia de tu bendición celestial y alcancen la gloria de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Mt 12.50
Todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi her-mano, mi hermana y mi madre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir este divino sacramento, te rogamos, Señor, que a tus siervos, a quienes les concediste que nos amen, les des el perdón de sus pecados, tu consuelo en la vida y tu constante protección, para que, sirviéndote todos con un mismo corazón, poda-mos gozar juntos de la visión de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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