Martes 5 de agosto
XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Martes 5 de agosto
XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Feria: Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por los que nos afligen, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, .1153 [1145]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Lc 6, 27-28
Amen a sus enemigos, dice el Señor, hagan el bien a los que los aborrecen; bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que, en virtud del mandamiento de tu amor, quieres que ofrezcamos amor sincero a cuantos nos afligen, concédenos cumplir los mandatos de la nueva ley de tal modo, que nos esforcemos en devolver bien por mal y en sobrellevarnos mutuamente. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Moisés no es como los demás profetas. ¿Por qué se han atrevido ustedes a criticarlo?
Del libro de los Números: 12, 1-13
En aquellos días, María y Aarón criticaron a Moisés porque había tomado por esposa a una mujer extranjera. Decían: "¿Acaso el Señor le ha hablado solamente a Moisés? ¿Acaso no nos ha hablado también a nosotros?". Y el Señor los oyó. Moisés era el hombre más humilde de la tierra.
De repente, el Señor les dijo a Moisés, a Aarón y a María: "Vayan los tres a la tienda de la reunión". Y fueron los tres. Bajó el Señor en la columna de nube y se quedó en la puerta de la tienda. Llamó a Aarón y a María, y los dos se acercaron.
El Señor les dijo: "Escuchen mis palabras. Cuando hay un profeta entre ustedes, yo me comunico con él por medio de visiones y de sueños. Pero con Moisés, mi siervo, es muy distinto: él es el siervo más fiel de mi casa; yo hablo con él cara a cara, abiertamente y sin secretos, y él contempla cara a cara al Señor. ¿Por qué, pues, se han atrevido ustedes a criticar a mi siervo, Moisés?".
Y la ira del Señor se encendió contra ellos. Cuando él se fue y la nube se retiró de encima de la tienda, María estaba leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió hacia María y vio que estaba leprosa.
Entonces Aarón le dijo a Moisés: "Perdónanos, señor nuestro, el pecado que neciamente hemos cometido. Que no sea María como quien nace muerta del seno de su madre, mira su carne ya medio consumida por la lepra". Entonces Moisés clamó al Señor, diciendo: "Señor, ¡cúrala por favor!".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 50, 3-4. 5-6 bc-7. 12-13
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad, y pecador me concibió mi madre.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Jn 1, 49
R. Aleluya, aleluya.
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. R.
EVANGELIO
Mándame ir a ti caminando sobre el agua
Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-36
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!". Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!". Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".
Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Anhelando estar en paz con todos, te ofrecemos, Señor, este sacrificio por nuestros adversarios, y conmemoramos la muerte de tu Hijo, por la cual, habiendo nosotros perdido tu amistad, fuimos reconciliados contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Mt 5, 9-10
Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por estos sacramentos de nuestra reconciliación contigo, concédenos, Señor Dios, convivir en paz con todos y convertir a nuestros enemigos en amigos tuyos, y que se reconcilien con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Dedicación de la Basilica de Santa María la Mayor (ml), blanco (MR, p. 799 [787]).
Fue edificada sobre el monte Esquilino (en Roma) por Sixto III, en honor de la Madre de Jesucristo, a la cual el Concilio de Efeso (431) proclamó "Madre de Dios". Primera iglesia de Occidente dedicada a santa María.
ORACIÓN COLECTA
Perdona, Señor, los pecados de tus siervos; y, a quienes no logramos agradarte con nuestros actos, sálvanos por la intercesión de la Madre de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acoge, Señor, estas ofrendas que manifiestan nuestro filial servicio, para que, al celebrar la obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo, a ejemplo de la bienaventurada Virgen María, tu humilde esclava, eternamente gloriosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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