Sábado 9 de agosto
XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Sábado 9 de agosto
XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
OCD: Memoria
Color litúrgico: Rojo
Recordamos hoy con pena y con gozo el martirio de santa Teresa Benedicta de la Cruz, más conocida con su nombre seglar de Edith Stein. Nació en Breslau (Alemania) en el seno de una familia judía. Profesora de filosofía, apasionada buscadora de la verdad, la encontró por fin con la lectura de la autobiografía de santa Teresa de Jesús. Se bautizó en la Iglesia Católica en el año 1922 y once años más tarde entró en el monasterio carmelitano de Colonia. Buscada por los nazis a causa de su condición judía, detenida y llevada al campo de concentración de Auschwitz, ofreció su vida en holocausto por el pueblo de Israel, al que pertenecía y amaba. Murió mártir en los hornos crematorios el 8 de agosto de 1942. Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado libros de elevada doctrina y de honda espiritualidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Esta mártir derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las Aménazas de los jueces, y así alcanzó el reino de los cielos.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios de nuestros padres en la fe, infúndenos copiosamente la ciencia de la cruz, con la que enriqueciste de modo admirable a santa Teresa Benedicta en la hora del martirio; concédenos por su intercesión, buscarte sin descanso a ti que eres la suma Verdad, y mantener con lealtad hasta la muerte la alianza eterna de amor, sellada con la sangre de tu Hijo para la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
PRIMERA LECTURA
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón.
Del libro del Deuteronomio: 6, 4-13
En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.
Graba en tu corazón los mandamientos que hoy te he transmitido. Repíteselos a tus hijos y háblales de ellos cuando estés en tu casa o cuando vayas de camino; cuando te acuestes y cuando te levantes; átalos a tu mano como una señal y póntelos en la frente para recordarlos; escríbelos en los dinteles y en las puertas de tu casa.
Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró dar a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, una tierra con ciudades grandes y ricas, que tú no has construido; con casas rebosantes de riquezas, que tú no has almacenado; con pozos, que tú no has excavado; con viñedos y olivares, que tú no has plantado; y cuando puedas comer hasta saciarte, no te olvides del Señor que te sacó de la esclavitud de Egipto. Al Señor, tu Dios, temerás y a él solo servirás; sólo en su nombre jurarás".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47. 51ab
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, el Dios que me protege y me libera.
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo. Cuando invoqué al Señor de mi esperanza, al punto me libró de mi enemigo.
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Bendito seas, Señor, que me proteges; que tú, mi salvador, seas bendecido. Te alabaré, Señor, ante los pueblos y elevaré mi voz agradecido. Tú concediste al rey grandes victorias y mostraste tu amor a tu elegido.
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R.
EVANGELIO
Si ustedes tienen fe, nada les será imposible.
Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 14-20
En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo: "Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo". Entonces Jesús exclamó: "¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho". Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?". Les respondió Jesús: "Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: "Trasládate de aquí para allá, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios de misericordia, derrama tu bendición sobre estos dones y guárdanos en la fe que tu mártir, Teresa Benedicta de la Cruz, confesó con su sangre. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Jn 15, 1-5
Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos −dice el Señor−; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Reanimados por estos sacramentos te rogamos, Señor, que imitando la constancia de tu mártir, santa Teresa Benedicta de la Cruz, merezcamos recibir de tus manos el premio prometido a la paciencia. Por Jesucristo nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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