Misal diario. Misal carmelitano.
Misal diario. Misal carmelitano.
Domingo 30 de agosto
XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Color: Verde
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Sal 85, 3.5
Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo...
MONICIÓN
La lectura del profeta pertenece a las "confesiones" de Jeremías hechas al Señor. En ellas se contempla al profeta "seducido" por el Señor e incapaz de oponerse a las situaciones en las que Dios mismo le compromete, hay ardor en su interior.
PRIMERA LECTURA
Soy objeto de burla por anunciar la palabra del Señor.
Del libro del profeta Jeremías: 20, 7-9
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: "Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre". Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 62
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora, como el suelo reseco añora el agua.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Porque fuiste mi auxilio y a tu sombra, Señor, canto con gozo. A ti se adhiere mi alma y tu diestra me da seguro apoyo.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Ef 6, 2-3
Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, ya que en tu designio tiene su sólido fundamento la familia, atiende misericordiosamente las súplicas de tus siervos y concédenos que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de tu Hijo unigénito en el don de su amor y en sus virtudes domésticas, disfrutemos de la eterna recompensa, en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo...
MONICIÓN
El camino de Dios tiene una opción: la renuncia. El mundo nos ofrece tanto que, dirá el Apóstol, hay que ofrecernos como la vida propia. Abrazando al Señor que nos propone su voluntad ante el proyecto de cada uno. Él nos va a transformar en santidad.
SEGUNDA LECTURA
Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 12, 1-2
Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Ef 1, 17-18
R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R.
EVANGELIO
El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo.
Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 21-27
En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!".
Luego Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
PLEGARIA UNIVERSAL
En comunión con toda la Iglesia, elevemos al Padre nuestra oración, para que nos conceda la fuerza de recorrer, sin desfallecer, las vías de la justicia y del amor. Digamos juntos: R. Escucha, Padre, nuestra súplica.
+ Por la Iglesia, para que le concedas el vigor de la fe y de la caridad, y sea siempre un lugar de encuentro y de reconciliación. Oremos.
+ Por el Papa y todos los pastores de la Iglesia, para que movidos por tu Espíritu anuncien con firmeza la palabra de verdad que libera y abre a la salvación. Oremos.
+ Por aquellos que gobiernan a los pueblos, para que, dejando todo proyecto vacío de compromiso, promuevan lealmente el bien común. Oremos.
+ Por los enfermos y los que sufren, para que sean tocados por la mano sanadora de tu Hijo, que ha curado nuestras debilidades, consolando a los afligidos y sanando a los enfermos. Oremos.
+ Por nosotros aquí reunidos, para que en esta Eucaristía nos conceda la fuerza de tomar cada día nuestra cruz, renunciando a nosotros mismos para servir al Evangelio. Oremos.
Robustece nuestra fe, Padre, para que sepamos siempre anunciar a nuestros hermanos las maravillas de tu misericordia. Por Cristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Mt 5, 9-10
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalece nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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