Misal diario. Misal carmelitano.
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Domingo 16 de agosto
XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Beata María Sagrario de San Luis Gonzaga, virgen y mártir
OCD: Memoria libre
Nació en Lillo (Toledo) el 8 de enero de 1881. Cursó la carrera de farmacia, siendo una de las primeras mujeres que alcanzaron ese título en España. En 1915 ingresó en el Carmelo de Santa Ana y San José de Madrid. Por su espíritu de oración y su amor a la Eucaristía encarnó perfectamente el ideal contemplativo y eclesial del Carmelo Teresiano. Siendo priora de la comunidad, sufrió el martirio, gracia ansiada por ella, con la entereza de la fe y el ardor de su amor a Cristo, en la mañana del 15 de agosto de 1936.
Antífona de entrada
Los santos que siguieron las huellas de Cristo, viven gloriosos en el cielo. Derramaron la sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre.
Oración colecta
Oh Dios, que preparaste con el espíritu de oración y la devoción eucarística a la beata María Sagrario para que padeciera el martirio; concédenos, por su ejemplo y protección, que, cumpliendo fielmente tu voluntad, consagremos libremente a ti nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Conduciré a los extranjeros a mi monte santo.
Del libro del profeta Isaías: 56, 1. 6-7
Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.
A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi casa será casa de oración para todos los pueblos”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del Salmo 83, 10-11
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
SEGUNDA LECTURA
Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 13-15. 29-32
Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.
Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.
EVANGELIO
Mujer, ¡qué grande es tu fe!
✠ Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”.
Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”.
Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: “Señor, ayúdame”.
Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”.
Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”.
Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”.
Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos a Dios, nuestro Padre, que cuida de todos sus hijos y confiando en su benevolencia elevemos nuestra oración de intercesión por todos los bautizados. Digamos juntos:
R. Escucha, Señor, nuestra oración.
+ Por la santa Iglesia, para que, profesando su fe en Cristo, comunique a todos los hombres la virtuosa esperanza que la sostiene. Oremos.
+ Por el Papa, los obispos y los presbíteros, para que el Señor los conforte en las fatigas apostólicas y les conceda la gloria de ver a su grey reunida en un solo rebaño. Oremos.
+ Por los pueblos que sufren la guerra, para que pronto obtengan un futuro de justicia y de paz, y así sean orientados hacia la prosperidad. Oremos.
+ Por aquellos que se consagran al servicio de los marginados y de los excluidos, para que, a ejemplo del samaritano del evangelio, sean presurosos en el servicio al prójimo. Oremos.
+ Por nosotros, aquí reunidos, para que la participación en esta santa Eucaristía nos haga capaces de renunciar a nosotros mismos para seguir a Cristo, poniendo nuestra vida al servicio de su reino. Oremos.
Dios Padre, te pedimos que nuestro corazón exulte por tus bendiciones y que la sobreabundancia de tus dones corresponda con nuestra plena adhesión a ti. Por Cristo, nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en honor de la virgen mártir María Sagrario y sean a tus ojos ofrenda tan preciosa como fue el derramamiento de su sangre. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión
Mt 16, 24
El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Oración después de la comunión
Señor, que el sacramento que hemos recibido nos dé la fortaleza con que la mártir María Sagrario se mostró siempre fiel a tu servicio y vencedora en el tormento. Por Jesucristo nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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