Misal diario. Misal carmelitano.
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Martes 29 de septiembre
XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
SANTOS ARCANGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL
Fiesta Blanco
Junto con estos tres arcángeles, celebramos hoy a todos los ángeles, que, desde el paraíso del Génesis, hasta el del Apocalipsis, llenan con su intervención invisible el desarrollo de la his-toria de la salvación. Son mensajeros del Señor, que nos descubren sus secretos y nos trans-miten sus órdenes. Y son los primeros adoradores del Dios vivo, en medio de una muchedumbre inmensa.
(Arc)ángeles: presencia protectora de Dios
"Ángel de mi guarda, mi dulce compañía..." ¿Quién no recuerda y sigue 8 rezando esta bella oración que nos enseñaron nuestros papás o alguna cate-quista? Continuamos orando con ella, más que por costumbre, por convicción; algo hay en esta oración que nos fortalece: seguramente es la certeza de que
COMENTARIO Dios nos acompaña siempre. AL EVANGELIO
Juan, en el pasaje que nos ofrece hoy la liturgia, presenta un cielo abierto y a los ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre; esta promesa está en estrecha relación con la visión que tuvo Jacob (cfr. Gén 28, 12), en la que contempló una escalera que unía el cielo con la tierra y a unos ángeles que subían y bajaban por ella. Una hermosa manera de decir que Dios nos acompaña siempre, que es fiel a su Palabra y nunca nos abandona, que podemos contar con él; eso implica, precisamente, la presencia de los ángeles. No es casualidad que sus nombres terminen con "el", que significa Dios; así, ellos son muestra fiel de que Dios es nuestro eterno compañero de camino, protegiéndonos: Miguel, ¿Quién como Dios?; fortaleciéndonos: Gabriel, fuerza de Dios; aliviándonos: Rafael, medicina de Dios. ¿En qué nos da esperanza y anima el alcance y significado de cada uno de los nom-bres de los arcángeles? ¿Qué podemos hacer para comportarnos como presencia pro-tectora de Dios ante quienes viven con nosotros?
ANTÍFONA DE ENTRADA
Bendigan al Señor todos sus ángeles, poderosos ejecutores de sus órdenes, pron-tos a obedecer su palabra. 0
Cfr. Sal 102, 20
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que con admirable armonía distribuyes las funciones de los ángeles y de los hombres, concede, benigno, que aquellos mismos que te asisten, sirvién-dote siempre en el cielo, sean los que protejan nuestra vida en la tierra. Por nues-tro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Miguel y sus angeles pelearon contra el dragón. Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 12, 7-12
n el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles.
Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: "Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acu-saba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan".
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
En lugar de la primera lectura de Apocalipsis 12, 7-12, se puede utilizar la de Daniel 7,9-10. 13-14, tal como aparece en el Leccionario.
SALMO RESPONSORIAL R. Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.
Del salmo 137
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu templo. R.
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te invocamos nos oiste y nos llenaste de valor. R.
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan, al escuchar tus prodigios. Que alaben tus caminos, porque tu gloria es inmensa. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Sal 102, 21
R. Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad. R.
EVANGELIO
Verán a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.
Del santo Evangelio según san Juan: 1, 47-51
En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?". Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando esta-bas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les ase-guro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, llevado ante tu soberana presencia por ministerio de los ángeles, y te pedimos humildemente que lo recibas compla-cido y hagas que nos sirva para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y no cesar de alabarte, celebrando a tus ángeles y arcángeles, ya que el honor que les tributamos, redunda en tu gloria y proclama tu grandeza; pues, si es digna de admiración la creatura angélica, lo es inmensamente más aquel que la creó. Por Cristo, Señor nuestro.
Por él, adoran tu majestad todos los ángeles, y nosotros, a una con ellos, te ado-ramos llenos de júbilo, diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Sal 137, 1
De todo corazón te doy gracias, Señor; te cantaré delante de tus ángeles.
ORÁCIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nos fortalezca, Señor, el pan celestial con que nos has alimentado, para que caminemos seguros por la senda de la salvación bajo la fiel custodia de los ánge-les. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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