Misal diario. Misal carmelitano.
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Domingo 5 de junio
XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Color: Verde
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Sal 47, 10-11
Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Mira a tu rey que viene humilde hacia ti.
Del libro del profeta Zacarias: 9, 9-10
Esto dice el Señor: "Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.
Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra, y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones. Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 144
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
Dios y rey mío, yo te alabaré, bendeciré tu nombre siempre y para siempre. Un día tras otro bendeciré tu nombre, y no cesará mi boca de alabarte.
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
El Señor es siempre fiel a sus palabras, y lleno de bondad en sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia.
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
Que te alaben, Señor, todas tus obras, y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas.
R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.
SEGUNDA LECTURA
Si con la ayuda del Espíritu dan muerte a los bajos deseos del cuerpo, vivirán.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 9. 11-13
Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R.
EVANGELIO
Soy manso y humilde de corazón.
Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
PLEGARIA UNIVERSAL
Dirijamos nuestra oración común a Dios, nuestro Padre, para que nos conceda ser verdaderos discípulos y testimonios de Cristo, primicia de la humanidad redimida. Digamos juntos:
R. Dios, esperanza nuestra, escúchanos.
+ Por la Iglesia, para que conduzca los hombres a Cristo, y que el Espíritu la llene de santidad y de gracia. Oremos.
+ Por los cristianos, para que en ellos crezca la docilidad a la escucha de la voz del Espíritu, que habla en la intimidad de la conciencia, y en el magisterio del Papa y de los obispos. Oremos.
+ Por todos los pueblos de la tierra, para que no renuncien al camino de la justicia y de la paz e instauren entre ellos senderos de justicia y de verdad. Oremos.
+ Por los miembros que sufren en el cuerpo de Cristo, para que experimenten la duizura de la paterna consolación de Dios, a través de la caridad de quienes los asisten. Oremos.
+ Por cada uno de nosotros, para que recibamos el amor que en este templo nos viene demostrado, y nuestro compromiso bautismal nos lleve a una vida plena. Oremos.
Dios, que amas la justicia, levanta con tu mano a todos aquellos que yacen en la sombra de muerte, y concédenos volver al camino de la esperanza y que nuestra vida sea un canto de tu gloria. Por Cristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique, y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino glorioso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario,
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Mt 11, 28
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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