Misal diario. Misal carmelitano.
Misal diario. Misal carmelitano.
Jueves 17 de septiembre
XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Feria: Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, tal corno aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1176 [1166]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior,
las de *san Roberto Belarmino (abajo),
las de **santa Hildegarda de Bingen (abajo)
o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
MISA VOTIVA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Rojo
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Apoc 5, 9-10
Con tu sangre compraste para Dios hombres de todas las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, para constituir un reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que redimiste a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Uni-génito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando sin cesar el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nues-tro Señor Jesucristo....
PRIMERA LECTURA
Esto es lo que predicamos y lo que ustedes han creído.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes acep-taron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los após-toles.
Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; al contrario, he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios, que está conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 117
R. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
R. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.
Escuchemos el canto de victoria que sale de la casa de los justos: "La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo".
R. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.
No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho. Tú eres mi Dios, y te doy gracias. Tú eres mi Dios, y yo te alabo.
R. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Mt 11.28
Vengan a mi, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado mucho.
Del santo Evangelio según san Lucas: 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas le bañaba los pies, los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: "Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora".
Entonces Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". El fariseo contestó: "Dímelo, Maestro". Él le dijo: "Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?". Simón le respondió: "Supongo que aquel a quien le perdonó más".
Entonces Jesús le dijo: "Has juzgado bien". Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama". Luego le dijo a la mujer: "Tus pecados te han quedado per-donados".
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: "¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?". Jesús le dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado; vete en paz".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al traer ante tu soberana presencia, Señor, nuestros dones, haz que, por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, el mediador de la nueva Alianza, y nos renovemos por la aspersión salvadora de su Sangre. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo el mundo entero ha compren-dido la manera como debía alabar a tu majestad, ya que en la fuerza inefable de la cruz, se manifestó el juicio del mundo y el poder del Crucificado.
Por eso, Señor, también nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ánge-les y los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Cfr. 1 Cor 10, 16
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une en el Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida celestiales, te pedimos, Dios todopoderoso, que defiendas del temor del enemigo a quienes has redi-mido con la preciosa Sangre de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
*San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la iglesia (ml),
blanco (MR, p. 835 [824]).
Nació en Italia, y entró muy joven en la Compañía de Jesús. Dirigió espiritualmente a san Luis Gonzaga. Como cardenal-arzobispo de Capua, manifestó su gran habilidad pastoral. Fue consejero papal (1542-1621).
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para defender la fe de tu Iglesia colmaste a san Roberto Belar-mino de admirable sabiduría y fortaleza, por su intercesión concede a tu pueblo el gozo de profesar íntegramente esa misma fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al celebrar estos divinos misterios, te suplicamos, Señor, que el Espíritu Santo derrame sobre nosotros la luz de la fe que iluminó a san Roberto Belarmino para propagar tu gloria sin descanso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Fortalecidos, Señor, con el alimento celestial, te suplicamos humildemente que, siguiendo las enseñanzas de san Roberto Belarmino, perseveremos siempre en acción de gracias por los dones recibidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
**Santa Hildegarda de Bingen, virgen y doctora de la Iglesia (ml),
blanco (MR, p. 957 [820]).
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que te dignaste colmar de celestial doctrina a santa Hildegarda, concédenos, por su intercesión, custodiar fielmente esa misma doctrina y profe-sarla en nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al celebrar estos divinos misterios, te suplicamos, Señor, que el Espíritu Santo derrame sobre nosotros la luz de la fe que iluminó a a santa Hildegarda para propagar tu gloria sin descanso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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