9 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
TERCER DÍA.
MARÍA QUE SE ALEGRA Y RECONOCEN LOS PLANES Y PROMESAS LIBERADORAS DE DIOS.
9 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
TERCER DÍA.
MARÍA QUE SE ALEGRA Y RECONOCEN LOS PLANES Y PROMESAS LIBERADORAS DE DIOS.
MONICIÓN DE ENTRADA
Toda la grandeza de María es un don de Dios y culmina en un cántico de alabanza. Ella reconoce los planes de Dios y se alegra. Abramos el corazón para participar en esta celebración y cantar con Maria las grandezas del Señor en favor de su pueblo.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, te suplicamos que nos ayudes a conocer y aceptar tu proyecto de vida para tu pueblo. Que sepamos cantar, como María, tus grandezas y seamos colaboradores de nuestra historia de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Las lecturas que hoy escucharemos son un testimonio de la manifestación transformante de Dios sobre la historia. Él se desvela como la fuerza de la santidad misericordiosa, que enaltece a los humildes y demuestra que la seguridad de los grandes es total-mente vacía. Escuchemos con atención.
PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de Samuel: 2, 1-6
Entonces Ana oró y dijo: Mi alma se alegra en Yahvé, en Dios me siento llena de fuerza, ahora puedo responder a mis enemigos, pues me siento feliz con tu auxilio. Sólo Yahvé es Santo, pues nada hay fuera de Ti, no hay roca tan firme como nuestro Dios. No digan tantas palabras altaneras, ni salga de su boca la arrogancia, porque Yahvé es un Dios que lo sabe todo, él juzga la acciones de todos. El arco de los fuertes se ha quebrado y los débiles se han hecho fuertes. Los que estaba satisfechos van a trabajar por un pedazo de pan, mientras que los débiles descansan. La mujer estéril da a luz siete veces; pero se marchita la madre de muchos hijos.
Yahvé es quien da muerte y vida, quien hace bajar al lugar de los muertos y volver a la vida.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 118.
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia.
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, Aleluya.
Derribó del trono a los poderosos y a los humildes los exaltó
R. Aleluya, Aleluya.
EVANGELIO
Lectura de santo Evangelio según san Lucas: 1, 46-55
María dijo entonces: Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador. Porque se fijó en la condición humilde de su esclava, y en adelante todos los pueblos me llamarán dichosa.
El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mi, ¡Santo es su Nombre!. Su misericordia se extiende de generación en generación, sobre los que viven en su presencia. La fuerza de su brazo realizó portentos, desbarató a los soberbios y sus planes. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos, y despidió a los ricos a manos vacías.
Acogió a Israel, su siervo porque recordó su misericordia, como había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
HOMILÍA. ALGUNAS LÍNEAS ORIENTADORAS
María queda inserta entre los pobres; por ello podemos expresar que el Evangelista Lucas presenta a María como profetisa de la inversión mesiánica de todos los valores. Al colocar literalmente Lucas el Magnífica en boca de María hay que presuponer que este himno se adecuaba con la imagen de María que tenía la tradición de la Iglesia primitiva.
El Dios a quien la Iglesia proclama por boca de María está orientado hacia los hombres y mujeres, en especial hacia los débiles, los pobres, los infelices, los desgraciados, los oprimidos; privilegia lo humilde, lo humillado, a aquellos a quienes no se le con-cede el derecho a la existencia. María presenta con claridad y sin ambigüedades a Dios enfrentado con los soberbios y poderosos, quitándoles el poder con el que hacen daño a los pobres y humillados por ellos.
El canto de María testimonia la certeza de que llega el cambio decisivo de la historia de hombres y mujeres: Jesús es portador de aquella plenitud escatológica que el pueblo de Israel buscaba ansiosamente.
Resulta impresionante descubrir la hondura de contenido social de esta alabanza de Maria. La presencia de Dios sobre la tierra se traduce en una transformación que cambia todos los fundamentos de la historia. La aplicación concreta de esta certeza del cristianismo, contenida en el canto de María, significaría la más profunda de todas las revoluciones de la historia.
Santa Teresa del Niño Jesús, en su poesÍa "Por qué te amo, ¡Oh María!", se dirige a ella diciendo: "En casa de Isabel escucho, de rodillas, el cántico sagrado, joh Reina de los ángeles!, que de tu corazón brota exaltado. Me enseñas a cantar los loores divinos, a gloriarme en Jesús, mi Salvador. Tus palabras de amor son las místicas rosas que envolverán en su perfume vivo a los siglos futuros. En ti el Omnipotente obró sus maravillas, yo quiero meditarlas y bendecir a Dios"
SUPLICAS DE LA IGLESIA
Animados por la confianza de saber que Dios escucha siempre a sus hijos, acudamos a Él, diciendo:
R. Por intercesión de María, escúchanos Padre.
Por toda la comunidad cristiana para que, consciente de su vocación profética, anuncie las maravillas que Dios realiza en medio de su pueblo y denuncie aqueIlo que contradice los valores del Reino, oremos.
Por las mujeres y hombres que buscan la paz y la justicia entre las naciones, para que sepan descubrir los designios de Dios en los acontecimientos, oremos.
Por todos aquellos que sufren a causa de la violencia, de la enfermedad, de la guerra, de las discriminaciones, de la soledad, para que encuentren en María y en cada uno de nosotros, una ayuda y un consuelo eficaz, oremos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos tomado de tus mismos dones y concédenos que esta Eucaristía que ahora celebramos, refuerce nuestro sentido de comunidad cristiana atenta a los signos de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tu que nos has reunido, Señor, alrededor de tu mesa y alimentado con tu Cuerpo y tu Sangre, haz que trabajemos siempre para hacer presente entre nosotros tu reino de amor, de justicia y de paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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