11 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
QUINTO DÍA.
MARÍA QUE PRESENTA JESÚS COMO EL MESÍAS Y ASUME LAS CONSECUENCIAS DE DOLOR Y SUFRIMIENTO POR EL SEGUIMIENTO.
11 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
QUINTO DÍA.
MARÍA QUE PRESENTA JESÚS COMO EL MESÍAS Y ASUME LAS CONSECUENCIAS DE DOLOR Y SUFRIMIENTO POR EL SEGUIMIENTO.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que por la concepción virginal de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos, por su intercesión, llegar a ti perdonados de todas nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías: 42, 1-7
Éste es mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco. He puesto sobre él mi espíritu, para que manifieste el derecho a las naciones. No gritará, no voceará ni voceará por las calles; no romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que apenas arde. Manifestará firmemente el derecho, y no se debilitará ni se cansará hasta implantarlo en la tierra. Los pueblos lejanos anhelan su enseñanza. Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó el cielo, que extendió la tierra y su vegetación, que concede vida a sus habitantes, y aliento a los que se mueven en ella: Yo, el Señor, te llamé según mi plan salvador; te tomé de la mano, te formé y te hice mediador del pueblo y luz de las naciones, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar prisioneros de la cárcel, y del calabozo a los que viven en tinieblas.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 15
R. ¿Quién podrá habitar en tu monte santo?
Señor, ¿quién se hospedará en tu casa? ¿Quién habitará en tu monte santo?
R. ¿Quién podrá habitar en tu monte santo?
El que procede con rectitud, se comporta honradamente y es sincero en su interior; el que no calumnia con su boca, no hace daño a su prójimo, y no agravia a su vecino, el que mira con desprecio al malvado, y honra a quienes respetan al Señor.
R. ¿Quién podrá habitar en tu monte santo?
El que no se retracta de lo que juró, aunque resulte perjudicado, el que no presta su dinero con usura, ni acepta soborno contra el inocente. El que se comporta así, vivirá siempre seguro.
R. ¿Quién podrá habitar en tu monte santo?
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, Aleluya.
Dichosa tú María, porque te has mantenido fiel en medio de la noche oscura.
R. Aleluya, Aleluya.
EVANGELIO
Lectura de santo Evangelio según san Lucas: 2, 22-35
Cuando se cumplieron los días de la purificación prescrita por la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como prescribe la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor. Ofrecieron también en sacrificio, como dice la ley del Señor: un par de palomas o dos pichones. Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías enviado por el Señor. Vino, pues, al templo, movido por el Espíritu y, cuando sus padres entraban con el niño Jesús para cumplir lo que mandaba la ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo muera en paz. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, como luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban admirados de las cosas que se decían de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Mira, este niño hará que muchos caigan o se levanten en Israel. Será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón; así quedarán al descubierto las intenciones de muchos.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
HOMILÍA. ALGUNAS LÍNEAS ORIENTADORAS
María es una mujer sencilla del pueblo. Ofrece el sacrificio que ofrecían los pobres cuando presentaban a sus primogénitos en el templo. María se encuentra en el lugar social y religioso de los anawín, es decir, de los pobres que esperan con ansias apasionadas al Mesías Liberador.
En Cristo, presentado por María, "resplandece la gloria y la bondad del Padre providente y la fuerza del Espíritu Santo que anuncia la verdadera e integral liberación de todos y cada uno de los hombres de nuestro pueblo" (Documento de Puebla 189).
María, íntimamente unida a Cristo sufrió con Él y se asoció a su sacrificio no sólo cuando estuvo al pie de la cruz sino a lo largo de toda la vida de Jesús. María asume en la libertad las consecuencias dolorosas de seguir a su Hijo y se solidariza valientemente con los discípulos de su Hijo Jesús.
Simeón, es el paradigma de los hombres que están abiertos para conocer las obras del Espíritu de Dios. Tiene experiencia de Dios, por ello descubre en María y en su Hijo las Promesas de Yahvé.
SÚPLICAS DE LA IGLESIA
Oremos hermanos, a Dios Padre que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la pasión y muerte, y digámosle con el más vivo reconocimiento:
R. Por los dolores de tu Madre te lo pedimos Señor.
Para que la Iglesia, esposa de Cristo crucificado, peregrinando entre persecuciones, anuncie valerosamente la cruz del Señor hasta que vuelva. Oremos.
Para que todos los que sufren en el mundo la guerra, el hambre, las discriminaciones raciales... encuentren consuelo en María, su Madre. Oremos.
Para que los perseguidos por la fe cristiana iluminen sus penalidades con el resplandor de la cruz de Cristo. Oremos.
Para que nuestros enfermos se sientan aliviados en sus dolores por la que es Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos. Oremos.
Para que nosotros, los cristianos sepamos asumir el sufrimiento asociándolo al suplicio redentor de Jesús Crucificado. Oremos.
Para que cuantos murieron con el Escapulario y sufren las penas del purgatorio, entren ya en la posesión de la bienaventuranza eterna. Oremos.
Padre de bondad, tú sabes lo que nos hace falta, te suplicamos por intercesión de María Santísima nos concedas lo que te pedimos y también aquello que no sabemos pedir, te lo pedimos por Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por estos dones que te ofrecemos santifica, Señor, a tus hijos que tú mismo has congregado bajo la advocación y el patrocinio de la Virgen, Santa María del Carmelo; haz que, fieles al compromiso de su vocación, dediquen generosamente su vida al servicio de Cristo y de la Virgen María. Por Jesucristo...
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concede, Padre de las Promesas, a esta familia del Carmelo, consagrada a ti y a la Virgen, nuestra Señora, que, por este alimento de las Sagradas Escrituras y del Cuerpo de Cristo, podamos mantenernos fieles a los valores del Evangelio en medio de las persecuciones e incomprensiones de los que no aceptan tu proyecto de Salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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