15 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
NOVENO DÍA.
MARÍA , QUE ORA Y ENSEÑA A ORAR A LOS DISCÍPULOS DE JESÚS.
15 de julio
NOVENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
NOVENO DÍA.
MARÍA , QUE ORA Y ENSEÑA A ORAR A LOS DISCÍPULOS DE JESÚS.
Monición de entrada.
Bienvenidos a este último día del novenario de Nuestra Señora del Carmen. Escribió Santa Teresa de Jesús, en el Libro de la vida: “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (Vida 5,8). Hemos venido este día a orar con María, y como María. Pidamos al Espíritu Santo nos conceda un espíritu orante y fraterno para buscar permanecer siempre unidos a la Santísima Trinidad, al estilo de María. Nos ponemos de pie para iniciar nuestra Eucaristía. Cantemos juntos el canto de entrada.
Oración Colecta.
Padre lleno de ternura, tú que elegiste a María para que fuera Madre y Maestra de oración de tu Iglesia, te pedimos que como ella sepamos orar en todos los acontecimientos de la vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Del Libro de los Hechos de los Apóstoles: 1, 12-14 Entonces regresaron a Jerusalén desde el Monte llamado de los Olivos, que dista de Jerusalén tan solo lo que se permitía caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron al piso superior donde se alojaban; era Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el Hijo de Alfeo, Simón el Zelota y Judas el Hijo de Santiago. Solían reunirse de común acuerdo para orar en compañía de algunas mujeres, de María la Madre de Jesús y de los hermanos de éste.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial: Salmo 55
R. En Dios confío y no temo.
Ten piedad de mí, oh Dios, que me acosan, me están atacando y oprimiendo todo el día.
R. En Dios confío y no temo.
Todo el día me acosan mis adversarios, son muchos los que me atacan con altanería.
R. En Dios confío y no temo.
Cuando siento miedo, confío en ti. En Dios cuya Palabra alabo, en Dios confío y no temo.
R. En Dios confío y no temo.
Pues tú libraste mi vida de la muerte y mis pies de la caída.
R. En Dios confío y no temo.
Aclamación antes del Evangelio.
Aleluya, aleluya.
Oren para que puedan hacer frente a la prueba.
Aleluya, aleluya
Evangelio.
Del Santo Evangelio según san Lucas: 22, 39-46
En aquel tiempo Jesús fue como de costumbre, al Monte de los Olivos. Sus discípulos lo siguieron. Al llegar les dijo: Oren para que puedan hacer frente a la prueba. Se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra, se arrodilló y suplicaba así: Padre, si quieres aleja de mí este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Entonces se le apareció un ángel del cielo, que lo estuvo confortando. Lleno de angustia, oraba más intensamente y comenzó a sudar como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
Después de orar, se levantó y fue a donde estaban sus discípulos. Los encontró dormidos, pues estaban rendidos por la tristeza. Entonces les dijo: ¿Cómo es que están durmiendo? Levántense y oren, para que puedan hacer frente a la prueba.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor, Jesús.
Homilía. Algunas líneas orientadoras.
Encontramos en los inicios de la Iglesia, a María orando con los discípulos de Jesús en circunstancias de persecución y desconcierto.
María enseña a la comunidad cristiana a esperar activamente y orando para estar atentos a la acción del Espíritu del Resucitado.
María sabe congregar y animar tanto a la familia con- sanguínea como a la familia espiritual.
Como buena Madre Judía, enseñó a su Hijo Jesús, a dirigirse al Padre en todos los acontecimientos de la vida, especialmente en los más oscuros y difíciles de discernir.
Para los seguidores de Jesús la oración es un lugar fundamental para el discernimiento de la Voluntad del Padre.
Jesús enseña también a dirigirnos a su Padre, sobre to- do en los momentos de desconcierto, persecución y sufrimiento.
La oración de Jesús, no es sólo para dar “buen ejemplo como la oración farisaica”, sino una necesidad vital de comunicarse y encontrarse con su Padre para llevar a cabo sus planes de Salvación.
La oración de todo cristiano tiene que tocar la vida y la vida llevarla a la oración.
Súplicas de la Iglesia:
Pidamos a Dios nuestro Padre, que como su Hijo Jesús sepamos orar el dolor, la muerte, la enfermedad, y to- dos los acontecimientos de desconcierto para que superemos la prueba.
Escucha a tu Pueblo, Señor.
+ Pidamos por todos aquellos cristianos que son perseguidos por causa de los valores del Evangelio de Jesús, para que perseveren en la prueba de la fe. Oremos.
+ Por todos aquellos que experimentan la noche oscura de la fe, para que el Espíritu de Jesús resucitado, los ilumine y los haga descubrir la verdad que los hará libres. Oremos.
+ Por todos aquellos que ante los sufrimientos de la vida, se han alejado de Dios y de su Iglesia, para que la comprensión de otros cristianos y de su testimonio de vida, regresen a Dios y a su Iglesia. Oremos.
+ Por todos aquellos países que sufren la violencia y la guerra, para que nuestra oración y nuestros compromisos con los Derechos Humanos transformen estas realidades de muerte en vida. Oremos.
Presidente:
Escucha Padre las oraciones que te dirigimos con fe y esperanza, colma de alegría nuestro corazón al hacernos saber que estamos en tus manos y siempre obras a favor nuestro. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas.
Te ofrecemos Padre bueno, el Pan y el Vino, para que por la oración de tu Iglesia, se transforme en el alimento que nos fortalezca en la prueba de la fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración después de la Comunión.
Te damos gracias Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque nos has dado a María como Madre y Maestra de oración, para que ella nos siga animando y fortaleciendo en el seguimiento de tu Hijo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
El Libro Vivo es un servicio gratuito.
Carmelitas Descalzos de México.
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