Misal diario. Misal carmelitano.
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Sábado 10 de octubre
XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Feria: Verde
Misa de feria (la del domingo anterior o de cualquier domingo del Tiempo Ordinario) con las lecturas de hoy. También se puede cele-brar la Misa que va a continuación o alguna otra votiva..
MISA VOTIVA DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE Tiempo Ordinario I
Blanco
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Sal 44, 10
María, nuestra reina, está de pie a la derecha de Cristo, enjoyada con oro de Ofir.
ORACIÓN COLECTA
Padre celestial, que nos has dado a santa María de Guadalupe como madre y causa de nuestra alegría, concédenos amarla y venerarla como verdaderos hijos suyos, y así poder recibir los bienes de la fe que nos invitas a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Todos ustedes son hijos de Dios por la fe.
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 3, 21-29
Hermanos: Si la ley dada por medio de Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justos a los hombres. Pero, en realidad, la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos.
Antes de que llegara la etapa de la fe, estábamos presos y bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestar-se. De modo que la ley se hizo cargo de nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley.
Así pues, todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre varón y mujer, porque todos uste-des son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son también descendientes de Abraham y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 104
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Entonen en su honor himnos y cantos; celebren sus portentos. Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el que lo busca.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan. Recuerden los prodigios que él ha hecho, sus portentos y oráculos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predi-lecto, escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Lc 11, 28
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. R.
EVANGELIO
Dichosa la mujer que te llevó en su seno. - Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios.
+Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!". Pero Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que el Espíritu Santo, que cubrió con su sombra a la Vir-gen María, nos ayude a presentarte estos dones y así se conviertan para nuestro bien en comida y bebida de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gra-cias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en santa María de Guadalupe hemos visto y experimentado una madre llena de misericordia que tú has dado a tu pueblo.
Ella, la madre compasiva, cuida de los discípulos de tu Hijo.
Ella, la madre llena de ternura, asiste solícita a todo aquel que la invoca.
Ella, la madre que nos defiende, nos sostiene en nuestra debilidad. Ella, cumpliendo el encargo de tu Hijo, vela por nosotros en todo momento.
Por él, adoran los ángeles tu majestad, alegres por siempre en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Cfr. Lc 1, 35
Dichosa eres, Virgen María, porque el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios y Padre nuestro, que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz que te sirvamos con una conducta irreprochable, y unidos a la Virgen María, proclamemos tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Libro Vivo es un servicio gratuito.
Carmelitas Descalzos de México.
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