Misal diario. Misal carmelitano.
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Domingo 29 de noviembre
I SEMANA DE ADVIENTO
INICIA EL SICLO B
Color: Morado
Antífona de entrada
Cfr. Sal 24, 1-3
A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados.
No se dice Gloria.
Oración colecta.
Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene a nosotros, para que, mediante la prác-tica de las buenas obras, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...
Primera Lectura
Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7
Del libro del profeta Isaías
Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor; ése es tu nombre desde siempre. ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete, por amor a tus siervos, a las tribus que son tu heredad. Ojalá rasgaras los cielos y bajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia.
Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia. Jamás se oyό decir, ni nadie vio jamás que otro Dios, fuera de ti, hiciera tales cosas en favor de los que esperan en él. Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos.
Estabas airado porque nosotros pecábamos y te éramos siempre rebeldes. Todos éramos impuros y nuestra justicia era como trapo asqueroso; todos es-tábamos marchitos, como las hojas, y nuestras culpas nos arrebataban, como el viento.
Nadie invocaba tu nombre, nadie se levantaba para refugiarse en ti, por-que nos ocultabas tu rostro y nos dejabas a merced de nuestras culpas.
Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor
4. Salmo responsorial
Sal 79
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
PL. Escúchanos, pastor de Israel; tú, que estás rodeado de querubines, ma-nifiéstate, despierta tu poder y ven a salvarnos./R.
L. Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; pro-
tege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. /R. L. Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no nos alejaremos de tí; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. / R.
Segunda Lectura
1 Cor 1, 3-9
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: Les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedi-do a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don, ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
6. Aclamación antes del Evangelio
Sal 84, 8
R. Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
R. Aleluya, aleluya.
Monición: La exhortación que Jesús hace a sus discípulos de estar vigilantes en la vida es para todos. Es un nuevo estilo de vida cristiana propuesto por Jesús y muy necesario en la actualidad. Escuchemos.
Evangelio Mc 13, 33-37
Del santo Evangelio según san Marcos
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al can-to del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor y pidámosle confiadamente que despierte su poder y venga a salvarnos. Digamos con fe y esperanza:
TODOS: Ven, Señor, y no tardes.
Para que los fieles despierten del sueño de su indiferencia y reciban con alegría la salvación que se acerca. Roguemos al Señor.
Para que se afiance la paz en el mundo y las riquezas de la creación se transformen en instrumento de progreso y bienestar para todos los hombres. Roguemos al Señor.
Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libre al mundo de sus males. Roguemos al Señor.
Para que nosotros mismos vivamos siempre alerta sin que las preocupaciones de la vida nos impidan mantenernos en pie cuando llegue el Hijo del hombre. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
Sacerdote: Señor Dios, que nunca olvidas la obra de tus manos, escucha las plegarias de tu pueblo y no permitas que nos desviemos de tu camino, sino que, como siervos responsables, vivamos siempre en vela, aguardando el día de la venida de tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.
Oración sobre las ofrendas.
Recibe, Señor, estos dones que te ofrece-mos, tomados de los mismos bienes que nos has dado, y haz que lo que nos das en el tiempo presente para aumento de nuestra fe, se convierta para nosotros en prenda de tu redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de la comunión.
El Señor nos mostrará su misericordia y nuestra tierra producirá su fruto (Sal 84, 13).
Oración después de la comunión.
Te pedimos, Señor, que nos aprove-chen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras ca-minamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro corazón en las que han de durar para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Libro Vivo es un servicio gratuito.
Carmelitas Descalzos de México.
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