Misal diario. Misal carmelitano.
Misal diario. Misal carmelitano.
Jueves 26 de noviembre
XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Oraciones de la misa: "Por las vocaciones a las Órdenes sagradas" (M.R. pág. 1055 [M.R. 4ª ed., 1108]).
Antífona de entrada.
Rueguen al Señor de la mies que envíe trabajado-res a sus campos, dice Jesús a sus discípulos (Mt 9, 38).
Oración colecta.
Señor Dios, que quisiste proveer de pastores a tu pueblo, infunde en tu Iglesia tal espíritu de piedad y fortaleza, que suscite ministros dig-nos de tu altar y los haga ser valientes y humildes promotores del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo...
Primera Lectura
Apoc 18, 1-2. 21-23; 19, 1-3. 9
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo. Su poder era inmenso y con res-plandor iluminó la tierra. Gritó con voz potente y dijo: "Ha caído ya la gran Ba-bilonia y ha quedado convertida en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros, en escondrijo de aves inmundas y repugnantes".
Otro ángel poderoso levantó una piedra del tamaño de una rueda de mo-lino y la arrojó al mar, diciendo:
"Con esta misma violencia será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y desa-parecerá para siempre. Ya no se volverán a escuchar en ti ni cantos, ni cítaras, ni flautas, ni trompetas. Ya no habrá jamás en ti artesanos de ningún oficio, ni se escuchará más el ruido de la piedra de molino; ya no brillarán en ti las luces de las lámparas, ni volverá a escucharse en ti el bullicio de las bodas. Esto sucederá porque tus comerciantes llegaron a dominar la tierra y tú, con tus brujerías, sedujiste a todas las naciones".
Después de esto oí algo así como una inmensa multitud que cantaba en el cielo:
"¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, por-que sus sentencias son legítimas y justas. Él ha condenado a la gran prostituta, que corrompía a la tierra con su fornicación y le ha pedido cuentas de la sangre de sus siervos".
Y por segunda vez todos cantaron:
"¡Aleluya! El humo del incendio de la gran ciudad se eleva por los siglos de los siglos".
Entonces un ángel me dijo: "Escribe: 'Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial
Sal 99
R. Dichosos los invitados al banquete del Señor.
L. Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo./R.
L. Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. / R.
L. Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo./R.
L. Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su miseri-cordia y su fidelidad nunca se acaba. / R.
Aclamación antes del Evangelio
Lc 21, 28
R. Aleluya, aleluya. Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
R. Aleluya
Evangelio
Lc 21, 20-28
Del santo Evangelio según san Lucas
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén si-tiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se ale-jen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.
¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aque-Ilos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.
Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuan-do estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación".
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas.
Mira, Señor, con bondad las oraciones y ofrendas de tu pueblo, para que se multipliquen los dispensadores de tus mis-terios y perseveren sin cesar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de la comunión.
Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nues-tros hermanos (1 Jn 3, 16).
Oración después de la comunión.
Alimentados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que, por este sacramento de caridad, maduren las vocaciones que a manos llenas siembras en el campo de la Iglesia, de tal
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*BEATO SANTIAGO ALBERIONE, Presbítero y fundador (Fiesta para la Familia Paulina) (Blanco)
Antífona de entrada.
Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones: porque es grande el Señor y muy digno de alabanza (Sal 95, 3-4).
Se dice Gloria
Oración colecta.
Oh Dios, que has suscitado en tu Iglesia al beato Santia-go Alberione, presbítero, para que, con las diversas formas de comunicación, anunciara al mundo a tu Hijo, que es camino, verdad y vida; concédenos, te ro-gamos, que, siguiendo su ejemplo, contribuyamos asiduamente a la predicación del Evangelio a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo...
3. Primera Lectura
(1 Cor 9, 16-19. 22-23)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.
Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evan-gelio, para participar yo también de sus bienes.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
4. Salmo responsorial
(Sal 88, 2-3. 4-5. 21-22. 25 y 27)
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
L. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad
por todas las edades. Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad". / R.
L. Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades. / R.
L. Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él, y mi brazo lo haga valeroso. / R.
L. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su po-der. Él me invocará: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora"./R.
Aclamación antes del Evangelio
(Jn 14, 6)
R. Aleluya, aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Jn 14, 1-14
Del santo Evangelio según san Juan
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".
Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?". Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen tam-bién a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le re-plicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.
Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nom-bre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre".
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas.
Derrama, Señor, tu bendición desde el cielo sobre los dones que te presentamos en la fiesta del beato Santiago Alberione, para que, al recibirlos, alcancemos de tu misericordia el perdón de nuestras culpas y la abundancia de los bienes del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de la comunión.
Les aseguro: el que crea en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.
Oración después de la comunión.
Vivifícanos, Señor, por estos sacra-mentos que hemos recibido, y al celebrar con gozo la fiesta del beato Santiago Alberione, concédenos que el ejemplo de su celo apostólico nos impulse a crecer cada día en gracia y santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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