Misal diario. Misal carmelitano.
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Martes 24 de noviembre
XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Antífona de entrada.
Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros, que hemos sido salvados (Cfr. Gál 6, 14; cfr. 1 Cor 1, 18
Oración colecta.
Dios nuestro, fuente y origen de toda paternidad, que hiciste que los santos mártires Andrés Dung-Lac y compañeros fueran fieles a la Cruz de tu Hijo hasta derramar su sangre, concédenos, por su intercesión, que, propagando tu amor entre los hermanos, podamos llamarnos y ser en verdad hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo...
Primera Lectura
Apoc 14, 14-19
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
Yo, Juan, tuve otra visión: Vi una nube blanca y en ella a alguien que parecía un ser humano, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. Entonces un ángel salió del templo y le gritó con potente voz al que estaba sen-tado en la nube: "Empuña la hoz y ponte a segar; el tiempo de la cosecha ha llegado ya; la mies de la tierra está madura". El que estaba sentado en la nube pasó su hoz sobre la tierra y recogió la cosecha de la tierra.
Salió otro ángel del templo celestial, también él con una afilada hoz en su mano. Y salió del templo otro más, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó con potente voz al que tenía la hoz afilada: "Empuña tu hoz afilada y corta los racimos de la viña de la tierra, porque sus uvas ya están maduras".
El ángel acercó su hoz a la tierra, cosechó la viña de la tierra y echó los raci-mos en el gran lagar de la cólera de Dios. Pisaron las uvas en el lagar, fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los frenos de los caballos, en una extensión de unos trescientos kilómetros.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial
(Sal 95)
R. Que todo se alegre ante el Señor.
L. "Reina el Señor", digamos a los pueblos. Él afianzó con su poder el orbe, gobierna a las naciones con justicia. / R.
L. Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino; salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo. / R.
L. Regocijese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justi-cia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. / R.
Aclamación antes del Evangelio
Apoc 2, 10
R. Aleluya, aleluya.
Sé fiel hasta la muerte y te daré como premio la vida, dice el Señor. / R. Aleluya.
Evangelio
(Lc 21, 5-11)
Del santo Evangelio según san Lucas
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".
Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?".
Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos ven-drán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin".
Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y apare-cerán en el cielo señales prodigiosas y terribles".
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas.
Recibe, Padre santo, los dones que te presen-tamos al venerar la pasión de tus santos mártires, y concédenos que, en medio de las adversidades de esta vida, permanezcamos siempre fieles a ti y nos con-virtamos en ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antifona de la comunión.
Dichosos los perseguidos por causa de la jus-ticia, 8. porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5, 10).
Oración después de la comunión.
Alimentados con el mismo y único pan, en la conmemoración de tus santos mártires, te suplicamos, Señor, que permanezcamos unidos en tu amor y alcancemos la recompensa eterna, pro-metida a los que perseveran hasta el fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Libro Vivo es un servicio gratuito.
Carmelitas Descalzos de México.
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