Misal diario. Misal carmelitano.
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Lunes 25 de mayo
TIEMPO ORDINARIO
[1:20 p.m., 25/4/2026] Eric: SANTA MARÍA VIRGEN, MADRE DE LA IGLESIA
Memoria Bianco
Se tributa a santa Maria Virgen el titulo de Madre de la Iglesia, ya que ella misma, habiendo engendrado a Cristo, Cabeza de la Iglesia, antes de que el Hijo entregara el espíritu en la cruz, también fue hecha madre de los redimidos. El beato Papa Pablo VI confirmó solem nemente ese mismo apelativo en la alocución a los Padres del Concilio Vaticano II, el dia 21 de noviembre de 1964, y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratisimo titulo".
María, Madre de la Iglesia y de todos
COMENTARIO Basta contemplar el sufrimiento de una madre ante la muerte, o peor aún, sante el asesinato de un hijo o de una hija, para comprender lo grande, inex-plicable y dolorosa que es su pena. Hay algo misterioso en la maternidad: incluso en los momentos más difíciles, una madre es capaz de unir a su familia ORANGO y de suscitar fraternidad casi sólo con sus lágrimas; se vuelve un punto de convergencia y un motivo para que otros se identifiquen con su dolor. Con razón decía el padre Virgilio Elizondo: "En su sufrimiento, María llegó a ser madre univer sal, porque no hay una madre -ni un padre que no pueda identificarse con ella. María, como todas las madres, es la madre que sufre en lo más profundo de su ser la des-trucción de sus hijos".
María, a pesar de su dolor al pie de la cruz-o quizá precisamente por él, acoge al disci-pulo amado en representación de todos los creyentes y, más aún, de toda la humanidad. De este modo, al asumir su maternidad universal, se convierte también en un llamado a vivir la fraternidad sin excusas. ¿Qué podemos hacer para que nuestra fe en Maria, Madre de toda la Iglesia, nos anime y comprometa a construir la fraternidad con todos?
ANTÍFONA DE ENTRADA
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración junto con María, la Madre de Jesús.
Cfr. Hech 1, 14
25 de mayo 105
[1:20 p.m., 25/4/2026] Eric: ORACIÓN COLECTA
Dios, Padre de misericordia, cuyo Unigénito, clavado en la cruz, proclamó como Madre nuestra a su propia Madre, María santisima, concédenos, por su cooperación amorosa, que tu Iglesia, siendo cada día más fecunda, se alegre por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo....
PRIMERA LECTURA
Perseveraban undnimes en la oración, junto con Maria, la madre de Jesús. Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 1, 12-14
D espués de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se per-mite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Barto-lomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Del salmo 86
Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo. Tú eres más querida para Dios que todos los santuarios de Israel. R.
De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas. Y de ti, Jerusalén, afir-marán: "Todos los pueblos han nacido en ti y el Altísimo es tu fortaleza". R.
El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido en ciudadano suyo; y todos los pueblos te cantarán, bailando: "Tú eres la fuente de nuestra sal-vación". R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
¡Dichosa, oh Virgen, que engendraste al Señor; dichosa, oh Madre de la Iglesia, que mantienes encendido en nosotros el Espiritu de tu Hijo Jesucristo! R.
EVANGELIO
Ahí està tu hija-Ahl está tu madre.
Del santo Evangelio según san Juan: 19, 25-34
En aquel n aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, Maria la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vívir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: "Tengo sed". Había alli un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: "Todo está cumplido", e incli-nando la cabeza, entregó el espíritu.
Entonces, los judios, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le tras-pasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, nuestras ofrendas y conviértelas en sacramento de salvación, por cuya eficacia y por la intervención amorosa de la santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos llenemos de santo fervor y merezcamos quedar más íntimamente asociados, con ella, a la obra de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte en esta conmemoración de la Virgen María.
Porque ella, al aceptar tu Palabra en su corazón inmaculado, mereció concebirla en su seno virginal y, al dar a luz a su Creador, preparó el nacimiento de la Iglesia. Porque ella, al aceptar junto a la cruz el encargo de tu amor, recibió como hijos a todos los hombres, redimidos por la sangre de Cristo.
Porque ella, al unirse a las oraciones de los Apóstoles y de los discipulos, que esperaban la venida del Espíritu Santo prometido, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.
Y, desde su asunción gloriosa al cielo, sigue mostrando su amor a la Iglesia pere-grina, y protege sus pasos hacia la patria del cielo, hasta que venga el Señor, lleno de gloria.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos sin cesar, diciendo: Santo, Santo, Santo....
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Cfr. Jn 19, 26-27
Desde la cruz, Cristo dijo al discípulo amado: He ahí a tu Madre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido esta prenda de redención y vida, te suplicamos, Señor, que tu Iglesia, por la ayuda maternal de la santisima Virgen, instruya a todas las nacio-nes, anunciándoles el Evangelio, y llene al mundo entero con la efusión de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Carmelitas Descalzos de México.
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